Las personas solemos vivir bajo una serie de preocupaciones que no nos dejan dormir en paz. Entre todas ellas está el precio de la vida. Por vida podemos mencionar desde los conceptos más básicos como la comida y la ropa y hasta los más superficiales como el entretenimiento y el lujo. Todas las áreas mencionadas arriba son aspectos que no queremos dejar pasar por alto. Aunque hay marcadas diferencias entre los gastos promedio dedicados a cada área, por lo general queremos abarcar tantos como el ingreso nos lo permita.
Ese grado de insatisfacción está mediado en gran intensidad por el precio de las productos y servicios. Éste es un aspecto fundamental de la toma de decisiones de los consumidores. Y como tal, es un tema de interés para los estudiosos de nuestra materia. Dada su relevancia y a su peso en los planes de negocio es que esta semana enlistamos cuatro rubros de mayor interés dentro de investigaciones de mercados relacionadas con el conocimiento del costo de las cosas.
Precio mínimo. Cuando las personas van a comprar algo suelen tener en mente una serie de cifras que varían de individuo a individuo. En el tope inferior está el precio más bajo que una personas está dispuesto a pagar sin poner en duda la calidad o la promesa de valor del bien. Este valor está determinado por una serie de factores que son bastante variables y que dependen del tipo de oferta de la que se hable. Puede ser un dato de gran valor porque nos indica el límite inferior con el que se puede manejar ciertas categorías.
Precio máximo. Por el lado contrario tenemos el techo más alto que una persona está dispuesta a pagar por algo. Cuando escuchamos la expresión “se salió del mercado” solemos encontrarnos con un ejemplo de esta variable. Tan delicado es rozar o rebasar el piso mínimo como el máximo. No hay emociones, calidad y promesas de valor que llegues a ofrecer por un bien que valgan para los consumidores si rebasas el costo más alto dispuesto a pagar por éste.
Precio óptimo. Aunque pudiera parecer tentador referirnos a la media, mediana y moda para definir un costo óptimo para una mercancía, esto está muy lejos de la realidad en la mayoría de ejemplos. El precio más adecuado para un producto es una cifra muy valiosa y que la mayoría de marcas quiere y necesita conocer. Con base en este dato se pueden definir planes de negocio satisfactorios y que permitan acceder a los márgenes de ganancia más realistas en un lugar y momento determinados.
Composición del precio. Lejos de las cifras, también tiene su importancia saber de qué manera las personas racionalizan el precio de las cosas. Una forma de entender este proceso es con los estudios de usos y actitudes. Mediante estos análisis que se suman a los hallazgos de investigaciones de costos, los investigadores y los tomadores de decisiones dentro de las compañías pueden conocer qué factores pesan más a la hora de asignar un precio razonable a un producto.
Por lo general los rubros descritos arriba se abordan mediante estudios de elasticidad de precios. Como su nombre lo indica, nos dan bases firmes para conocer los límites y puntos de equilibrio dentro del ámbito de lo que las personas están dispuestas a pagar por lo que necesitan y desean. Aunque tiene una fuerte componente cuantitativa, involucra aspectos cualitativos que debes tener presentes en todo momento. Esto último es crucial cuando comprendemos que la racionalización siempre involucra un grado de subjetividad.
En Acertiva tenemos experiencia realizando investigaciones sobre el valor de las mercancías. Gracias a nuestras más de dos décadas de experiencia en la materia es que podemos acercar a ti a un equipo de analistas y proveedores estratégicos en los países más destacados de LATAM. Cuando estás enfrentando un nuevo reto de conocimiento de las personas y las marcas puedes contactarnos. Dando ese primer paso puedes estas más cerca de dar comienzo a tu siguiente historia de éxito.

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